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jueves, 1 de diciembre de 2016

Los Nicolaitas, historia y doctrina.

Cuando nuestro Señor Jesucristo caminó entre los hombres, Él enseñó a sus discípulos a cuidarse de la levadura de los fariseos, a quienes denunció como hipócritas. Junto con ellos clasificó a los principales sacerdotes y oficiales del templo, incluyendo a los maestros ilustres, (escribas, o “profesores” Traducción de Ferrar Fenton) en las sinagogas. Él declaró que habían corrompido tanto la verdad de Dios, la cual se suponía que ellos debían de predicar, con las doctrinas y ordenanzas de hombres, que la verdad, como fue dada originalmente, ya no estaba con ellos. Lo que estos líderes ciegos y de ciegos estaban dando como si fuera la verdad de Dios, realmente estaba haciendo a sus conversos doblemente hijos del infierno que lo que eran antes de que aceptaran el cisma de estos maestros corruptos.

   Por lo tanto, como una advertencia a quienes se estaban juntando con Él, el Señor dijo que estos hombres carnales hacían largas oraciones por “presunción,” un “show público” el cual tenía forma de humildad, pero era sólo con el propósito de ser vistos por otros hombres. Lo que estos hombres realmente amaban era los asientos más altos en las sinagogas; los cuartos más altos en las fiestas públicas; los saludos que recibían en el mercado de parte de hombres realmente humildes y sinceros, los cuales esperaban que los estimaran como superiores, y a los cuales les llamaban Rabí, Rabí, mi maestro, mi maestro. Pero nuestro Señor nos ordenó:

         “Pero ustedes no deben ser llamados Rabí; porque uno es su Maestro, el Cristo y todos ustedes son hermanos… Ni sea llamado Maestro; porque uno es su Maestro, el Cristo. Sino el mas grande entre ustedes será su siervo.” (Mateo 23:8, 10-11).

   Esto era un doble mandamiento con un doble propósito: 1) No dejar a hombres que son sus hermanos en Cristo, y que conforman la asamblea de Dios, los llamen Maestro, porque Uno sólo es su Maestro. 2) No dejar que sea poseído de tal espíritu carnal que quiera que hombres que pertenecen al cuerpo de Cristo lo llamen “Maestro.”

   Además, añadido al deseo carnal de ser “superior” a los ojos del pueblo del Señor, estos líderes fueron acusados de extorsión y de devorar los hogares de viudas, y acusados de excesos. Jesús acusó de ser hipócritas a quienes aspiraban a ser considerados como dignatarios de las congregaciones del Dios Altísimo. Estas condiciones así descritas existen solamente en las asambleas sobre cuyos portales éticos, delante del Dios de Santidad, se han escrito el nombre, “Ichabod” ¾ la gloria del Señor ha partido.

   La palabra “exceso” como se usa arriba, significa el abuso carnal de cosas legítimas; cosas legítimas y correctas llevadas a extremos. Porque es verdad que existe un honor legal y aprobado por Dios dado a ciertos individuos selectos:

         “Ahora les rogamos, hermanos, reconocer a aquellos que están trabajando entre ustedes, y están supervisándolos, y están instruyéndolos en el Señor, Y respétenlos grandemente en amor por amor de su trabajo. Estén en paz entre ustedes mismos.” (I Tesalonicenses 5:12-13).

   “Los ancianos ordenados que están guiando bien sean contados merecedores de doble honor, especialmente aquellos que están trabajando en la Palabra y doctrina.” (I Timoteo 5:17).

   ¿Por qué guiar y liderar, en vez de regir? Porque aquéllos que están sobre nosotros en el Señor son pastores que deben guiar y dirigir, pero no dominar. Regir es un gobierno arbitrario, y la Iglesia debe “sujetarse a Cristo” solamente. “Uno es su maestro, el Cristo.” La siguiente instrucción divina viene de uno de los ancianos inspirados y llenos del Espíritu:

   “A los ancianos que están entre ustedes los exhorto, incluso como un compañero anciano, y un testigo ocular de los sufrimientos de Cristo, y un participe de la gloria que esta a punto de ser revelada: Alimenten el rebaño de Dios que esta entre ustedes, ejerciendo vigilancia… [No Gobierno.] …no por compulsión, sino voluntariamente; no en afición de ganancias deshonestas, sino con una actitud anhelante; no como ejerciendo señorío sobre sus posesiones, sino siendo ejemplos al rebaño de Dios.” (I Pedro 5:1-3).

   Los “guías ciegos” decían, pero no hacían. El anciano divinamente ungido dice y hace, y por lo tanto es un ejemplo al rebaño, al cual la gente ama y tiene en muy alta estima por causa de su trabajo, el cual en su corazón nunca deseará ser señor sobre la herencia de su Maestro. Es esta aspiración de parte de hombres de ser señores sobre la herencia de Dios lo que Dios aborrece. “La doctrina de los Nicolaitas” es exactamente lo que la misma palabra Nicolaitas declara.

Prueba:

1)           En el libro de la Revelación de Jesucristo, se especifican tanto “las acciones” como “la doctrina” de aquellos en las dos “iglesias” (Apocalipsis 2:6, 15). El Señor demanda arrepentimiento de parte de aquellos que sostienen y practican estas cosas y Él amenaza con castigo drástico si ellos no le obedecen:
“¡Arrepiéntanse! Porque si no se arrepienten, vendré a ustedes rápidamente, y haré guerra contra ellos con la espada de Mi boca.” (Apocalipsis 2:16).

2)           El nombre, Nicolaitas, es una palabra compuesta de tres palabras griegas, la cual por ser un sujeto, es transferida en lugar de ser traducida al español. Al ser transferida, es sujeta a las leyes de construcción griega en lo que a la elipsis, contracción y fonética respecta.

3)           Las palabras griegas usadas en su construcción son primero: “Nikos,” del cual nosotros usamos el equivalente fonéticamente en español en lugar de las letras griegas, y lo mismo haremos con las otras dos. Nikos es definido como: “Una conquista; victoria; triunfo; el conquistado; y por implicación, dominio sobre el derrotado.” Otro nombre transferido en el cual es usado este término es “Nicopolis,” Niko – conquista; Polis – ciudad. O bien, la ciudad de conquista, o ciudad de victoria. También “Andro” – “nicos;” un hombre de conquista, o victoria.

El segundo término usado en el nombre en consideración es “laos,” – pueblo, otro de los cuales es Nicolás, el cual es transferido y compuesto de Nikos-laos y significa uno que es “victorioso sobre el pueblo.” La letra “s” siendo, en ambas palabras, la terminación nominativa del caso, la cual es retenida solamente al final de la palabra para denotar el caso, mientras que la “a” corta y la “o” corta son contraídas en la “a” larga. También otro uso transferido de “laos” es encontrado en el nombre Lao(s) diceanos, compuesto con dike o dice como el griego “k” el cual es equivalente a la “c” en español. Por tanto, en el nombre Laodiceanos, tenemos laos – “pueblo” y dice juicio, o venganza, por ejemplo el pueblo de mi juicio, o de mi venganza.

También la palabra griega la(ic)os la cual significa lo mismo en español, de la cual la-os es la raíz y la rama, mismas palabras que, con la “o” corta contraída a la “i,” a cuya raíz y rama el artículo plural definido ton es juntado para formar laiton – una frase griega y que significa “Los Laicos”

La tercera y última palabra que es parte de la construcción del nombre Nicolaítas es ton, en la cual omega, la “o” larga, es contraída en una “a” larga, entonces haciendo la palabra “tan” la cual es el caso genitivo plural en todos los géneros del artículo definido el. Por lo tanto, tenemos sin la construcción legal griega, la palabra en español con guiones Nikos-laos-ton, la cual en español es el nombre: Nicolaitas, el significado del cual, en su lengua nativa y en su entorno eclesiástico, es que los obispos y prelados de la Iglesia han ganado un triunfo o conquistado a los laiton –los laicos– hasta que hayan sido obligados a someterse al dominio arbitrario de hombres quienes se han vuelto eso que Dios aborrece: “Señores sobre la herencia de Dios.”

La evidencia de esto la encontramos en todos nuestros diccionarios comunes de escuela, entre los cuales encontramos la siguiente definición del término "jerarquía: el poder de dominio, gobierno por regidores eclesiásticos," a lo cual agregamos esto como evidencia:

"Si alguno dijera que en la Iglesia católica no hay una jerarquía establecida por ordenación divina, constituida por obispos, presbiterios y ministros, que sea anatema, Concilio de Trento XXIII 6." (Diccionario Century).

En otras palabras, si alguien tiene la temeridad de decir que no hay una jerarquía, que no hay un grupo de seres humanos a quien se les ha dado el poder, de parte de otros hombres para dominar como líderes eclesiásticos sobre los miembros, quienes son declarados la herencia de Dios, ese hombre es maldito; es decir que la muerte, el infierno y el diablo lo tomen. ¡Sin duda en lo que esta compañía eclesiástica se gloria es su vergüenza!

Añadido a esto, el diccionario Webster define la palabra “episcopal” como “el poder del gobierno, perteneciente a, o investido en obispos o prelados. El gobierno de la Iglesia por medio de obispos.” También “en la episcopacía, el orden de obispos es superior al de otros clérigos, y tiene poder exclusivo para conferir órdenes.” En esta definición se afirma que cierta porción de presbíteros (ancianos) eran incluso “en tiempos apostólicos superior en autoridad a presbíteros ordinarios,” y también menciona el hecho que la episcopacía reconoce un “rango episcopal” el cuál es creado por la institución que se gobierna; todo lo cual afirma que cualquier Iglesia que se rige por un gobierno episcopal está practicando la misma iniquidad carnal de crear “superiores” en lo que debería ser una santa hermandad, el uso de esta apelación hace “inferiores” a los “hermanos” mismos que están en el clero. 1

La aprobación de “ancianos ordinarios” demanda un “grupo” de ancianos que son súper ordinarios, creando entonces “rangos” en la que de otro modo es una hermandad divina, todo lo cual destruye el santo compañerismo, crea división y pleitos, y fomenta la envidia. No es para menos que nuestro Señor odie tal cosa, y la condene y demande que todos los que son culpables se arrepientan.

¿Pero lo harán? Sí, algunos lo harán cuando venga la tribulación. Otros sin embargo, se empeñarán en su necedad, vanamente imaginando que su “superioridad” los llevará bien librados a través de aquel período del mayor conflicto que el mundo haya o habrá conocido jamás. Estos deberán caer con el resto de las huestes del anticristo.

Aún así, una de las características más infortunadas de todo esto es que hay aquellos en la Iglesia cristiana que no tienen la doctrina de los Nicolaitas, pero que practican “sus hechos” de dominar a los miembros al oprimir a la Iglesia de Jesucristo, la cual debería ser sólo sujeta a un Maestro Divino. Muchas veces es verdad que estos han asumido este señorío porque han sido tenidos en muy alta estima en amor por causa de su trabajo, pero se han inflado vanamente en su mente carnal. Amados, “Cuídense de la levadura de los fariseos.”





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1 El Padre y Cristo son Dios, y por lo tanto nuestros superiores, NOSOTROS SOMOS TODOS HERMANOS, ver Mateo 23:8-11, de nuevo. También, cada santo es un “sacerdote” lleno del Espíritu de Dios, ver I Pedro 2:9-10: “Pero ustedes son una estirpe escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo para una posesión de Dios, para que pudieran proclamar Sus excelentes virtudes, Quien los sacó de oscuridad a Su luz maravillosa; quienes una vez no eran un pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios…”

J.H. Allen
(Autor de El Cetro de Judá y el Derecho de Primogenitura de José)

viernes, 11 de diciembre de 2015

EL CRISTIANISMO ES CULTURA

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. 2 Timoteo 3:16-17.
Dios hizo un universo infinitamente grande. Los hombres de ciencia no alcanzan a ver el final del espacio sideral, donde se encuentran los astros, galaxias y todas las constelaciones. Se dice que se necesitarían millones de años para atravesar todo el espacio y lo que duramos en vida es, a lo mucho, setenta años.
Matusalén vivió novecientos sesenta y nueve años. Este hombre no llegó ni a los mil años, y de mil a un millón hay bastante diferencia. El trono de Dios, del cual la Biblia habla, está mucho más allá de todas las galaxias.
Cuando llegó al cosmos, Yuri Gagarin -primer cosmonauta ruso- dijo que no veía a Dios por ningún lado. ¡Qué ignorancia!
Un cristiano evangélico llamado Neil Armstrong fue el primer hombre que llegó a la luna. Al estar sobre la superficie, dejó una placa donde estaba escrito el Salmo 8. Años después se convirtió en un predicador del Evangelio, reconociendo la grandeza de Dios. Este hombre de ciencia que, no solo llegó al cosmos, sino mucho más allá, exalta y glorifica el nombre de Dios.
A lo largo de la historia existieron hombres extraordinarios, que han realizado grandes aportes a la sociedad, con inventos y descubrimientos que, en la actualidad, son de gran utilidad para la humanidad.
En África del Sur, un cristiano evangélico realizó el primer trasplante de corazón. Es así que muchos cristianos han efectuado innumerables aportes científicos.
¿Es el cristianismo un atraso? ¡De ninguna manera! El cristianismo es cultura, avance, prosperidad, bienestar y felicidad.

lunes, 16 de noviembre de 2015

EL LIBRO DE LA VIDA

LA BIBLIA NOS HABLA DE UN LIBRO EN EL CIELO QUE MUESTRA LOS NOMBRES DE TODAS LAS PERSONAS QUE VAN A HEREDAR LA VIDA ETERNA.

Dios revela a través de Sus siervos los profetas, que Él tiene un libro muy especialEste es actualmente un libro abierto que contiene un registro de nombres. Dios considera muy valiosas las personas cuyos nombres están siendo plasmados en aquel libro.
Este libro único no fue hecho por manos humanas y existe en el reino celestialPertenece a Jesucristo y se llama “El Libro de la Vida del Cordero” (Apocalipsis 21:27). Que tu nombre esté escrito en este libro, significa que eres considerado justo delante de Dios y heredarás la vida eterna siempre que sigas siendo fiel a Él hasta el fin (Apocalipsis 3: 5). Tener tu nombre borrado en este libro significa una suerte de muerte eterna (Apocalipsis 3: 5; 20:15).
La primera mención de este libro de la vida es cuando Moisés se ofreció a que su nombre sea borrado. En declaraciones a Dios, Moisés dijo: “¡Ay!, este pueblo ha cometido un gran pecado: se ha hecho un dios de oro. “Pero ahora, si es Tu voluntad, perdona su pecado, y si no, bórrame del libro que has escrito.“(Éxodo 32: 31-32).
Y el Señor dijo a Moisés: “Al que haya pecado contra Mí, lo borraré de Mi libro. (versículo 33). Que intención tan noble la de Moisés, Pero él no pudo hacer nada para proteger a sus compañeros israelitas de la ira de Dios, Dios no va a negociar con la salvación de la gente de esta manera.

¿QUIÉN ESTÁ ACTUALMENTE EN EL LIBRO DE LA VIDA?

El Libro de la Vida contiene los nombres de los que han sido espiritualmente convertidos y que han dedicado sus vidas al servicio de Dios. Al igual que otros siervos de Dios, Moisés comprendió que su nombre ya estaba escrito en el libro de la vida (Éxodo 32: 31-32).
Jesús dijo que Abraham, Isaac, Jacob y los profetas estarán en el Reino de Dios, por lo que sus nombres están sin duda en el Libro de la Vida(Lucas 13:28)Jesús dijo: …regocíjense de que sus nombres están escritos en los cielos. (Lucas 10:20). El apóstol Pablo escribió una carta citando los nombres de algunos fieles hermanos vivos en el momento”, cuyos nombres están escritos en el Libro de la Vida”(Filipenses 4: 3).
¿Qué tiene de común la verdadera Iglesia de Dios con los patriarcas y profetas de la antigüedad? que todos ellos comparten el mismo don del Espíritu Santo (1 Pedro 1: 10-12; 2 Pedro 1:21). Tener el Espíritu Santo de Dios es la clave para ser concedida la vida eterna en el Reino de Dios (Romanos 8: 9, 11). Los que van a estar en el Reino de Dios tendrán sus nombres en el Libro de la Vida (Malaquías 3: 16-17).

¿PUEDE UN NOMBRE SEA BORRADO DEL LIBRO DE LA VIDA?

Dios fue muy claro que el nombre de una persona puede ser removido del Libro de la Vida: Al que haya pecado contra Mí, lo borraré de Mi libro. (Éxodo 32:33).
Al final del libro del Apocalipsis, Dios nos da una advertencia:  Yo testifico a todos los que oyen las palabras de la profecía de este libro: si alguien añade a ellas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguien quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa descritos en este libro. “(Apocalipsis 22: 18-19).
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En los últimos días, habrá un resurgimiento mundial de un sistema religioso falso. Dios dice que este sistema de adoración de un hombre será sinónimo de adoración a satanás el diablo (Apocalipsis 13: 4). El engaño será tan grande que (Apocalipsis 13:8) “Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.”
Sólo aquellos que se resisten a participar en este sistema de adoración serán recompensados ​​por su victoria sobre satanás (Apocalipsis 15: 2;17: 8; 20: 4).

UNA PROMESA A LOS FIELES

En el libro del profeta Daniel, dice: “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.” (Daniel 12: 1).
El apóstol Juan recibió una visión del futuro de “la gran ciudad, La santa de Jerusalén, que descendía del cielo de Dios” (Apocalipsis 21:10). Se reveló a Juan que “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.” (versículo 27)
Esta promesa se repite en el libro de Malaquías cuando Dios le habla a su obstinado pueblo, Israel. Si bien el mensaje comienza como una corrección y advertencia para los israelitas por haberse alejado de sus leyes cuando Él pedía honra, fidelidad y obediencia, Dios luego promete dar vida eterna en su Reino (escribir en el “libro de memoria”, o Libro de la Vida) a todo el que le temiera por amor a su pueblo.
“Entonces los que temían al Eterno hablaron cada uno a su compañero; y el Eterno escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen al Eterno, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho el Eterno de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve” (Malaquías 3:16-17).
Temer a Dios es tener un profundo respeto y amor hacia Él; amar a Dios es guardar sus mandamientos, y guardar sus mandamientos es el único propósito del hombre (1 Juan 2:5; 5:3; Eclesiastés 12:13).
Las Escrituras revelan que Dios conoce las obras de “los que temen al Eterno, y… los que piensan en su nombre”, lo cual implica que siempre está atento a sus conversaciones y sus actos de amor y misericordia (Malaquías 3:16; Mateo 10:42; 25:34-40). Como dice Hebreos 6:10, “Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún”.

¿QUÉ MÁS REGISTRA DIOS?

Parece que las luchas de tratar de vivir una vida santa contra las dificultades y tentaciones está escrito en el cielo. David, que estaba destinado a ser el próximo rey de Israel, pidió a Dios que recordará su sufrimiento durante un punto bajo en su vida cuando estaba rodeado de enemigos. Él dijo: “Mis huidas tú has contado; Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro? “(Salmo 56: 8).
Nehemías pudo haber estado haciendo referencia a un registro celestial en esta súplica: “Acuérdate de mí, oh Dios, en orden a esto, y no borres mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en su servicio!” (Nehemías 13:14).

¿HAY TAMBIÉN UN REGISTRO DE LOS PECADOS DE LOS HOMBRES EN EL CIELO?

La simple verdad es que seremos juzgados por lo que hacemos (Isaías 66: 15-16; Romanos 1: 18-32). Salomón dijo: “Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.” (Eclesiastés 12:14).
Jesucristo, después de su regreso y durante su juicio a la humanidad,“aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones;” (1 Corintios 4: 5). Mientras que aquí en la tierra, Jesús también dijo: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. “(Mateo 12: 36-37).
Los versículos anteriores no muestran necesariamente que hay un registro escrito de los pecados de los hombres, pero la realidad es que Dios sabe todo lo que hacemos. Y por el simple hecho de que Dios tiene una memoria perfecta, significa que hay un registro.
Afortunadamente, hay una manera de que nuestros pecados sean borrados y no recordados más por Dios: arrepentirnos y aceptar el sacrificio que Cristo hizo para pagar la pena de muerte que merecíamos por nuestros pecados (Hebreos 8:12).
A través del profeta Ezequiel, Dios nos dice: Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo según el derecho y la justicia, hará vivir su alma. porque miró y se apartó de todas sus transgresiones que había cometido, de cierto vivirá; no morirá.“(Ezequiel 18: 27-28). Cuando un hombre malvado se arrepiente de sus pecados, “ninguna de las transgresiones que ha cometido será recordada contra él” (versículo 22).
Cuando la gente se arrepiente, Dios también declara por medio del profeta Isaías: “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.“(Isaías 43:25) 

LA BASE DEL JUICIO DE DIOS

En una visión del trono desde el cual Dios juzgará a la humanidad, Daniel vio que “fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días… el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos” (Daniel 7:9-10).
Juan recibió una visión del futuro juicio de Dios: “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras“(Apocalipsis 20: 11-12).
Estos libros representan los libros de la Biblia, que contienen la ley, la norma de Dios por el cual serán juzgados los hechos de todos. “y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras (versículo 12).
Juan, sigue relatando su visión, explicando que un libro adicional se abrió: “y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida;”(versículo 12). Cuando finalice el proceso de juicio, el registro de los nombres será examinado, “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (versículo 15).

¿CUANDO SE INGRESA UN NOMBRE EN EL LIBRO DE LA VIDA?

El apóstol Pablo explica que el primer paso a la salvación es creer en el mensaje del evangelio de Jesucristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria“(Efesios 1: 13-14).
En el momento en que alguien recibe el Espíritu Santo, pasa a formar parte de la familia espiritual de Dios(Romanos 8:14, 16). Cuando un creyente recibe el Espíritu Santo, el sello de la promesa, él o ella se une a la “asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos” (Hebreos 12:23). Por lo tanto, el nombre de una persona se introduce en el Libro de la Vida.

¿QUÉ DEBO HACER PARA QUE MI NOMBRE SEA ESCRITO EN EL LIBRO DE LA VIDA?

Para que Dios grabe nuestros nombres en el libro de la vida, debemos arrepentirnos de nuestros pecados, ser bautizados y ser espiritualmente convertido. El bautismo en agua simboliza uno de compromiso de por vida a seguir el camino de la vida de Dios (Hechos 2:38).
Jesús dijo a sus seguidores: “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre” (Juan 6:27).
¿Por qué es tan importante para nosotros hacer esto?
Jesucristo declara: “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles ” (Apocalipsis 3: 5).