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martes, 24 de julio de 2018

Venezolanos de bajos recursos migran por tierra con la vida en una maleta

Pasaporte
Una maleta de 25 kilogramos y un bolso con la comida necesaria para cinco días de viaje es todo lo que lleva consigo Dayarit Zerpa, que dejó una bebé de año y medio de edad y partió en autobús desde la capital de Venezuela rumbo a Quito, con la esperanza de forjarse un futuro fuera de su país.


"Uno llega con una mano adelante y una mano atrás", dijo. Una frase que los venezolanos utilizan para referirse a la vulnerabilidad o al riesgo de tomar decisiones sin saber con certeza si el resultado será positivo o negativo.

Ella tiene 27 años y su destino es Cuenca, en Ecuador, y allí la recibirán unos primos a quienes, dijo alegre, "les ha ido excelente".

A pesar de lucir nerviosa, afirma estar "dispuesta a todo" para salir adelante en el lugar que eligió para empezar de cero y donde espera establecerse para llevarse "pronto" a su hija y familia.

"Como soy la más joven tengo más oportunidades de hacer dinero afuera", dijo con seguridad, o como ella lo llama "con fe".

Mientras esperaba para abordar el autobús, contaba que decidió irse porque no tiene "oportunidades" en Venezuela, ni para ella ni para su hija, y criticó el sistema económico, social y político de su país: "No hay comida, ni medicinas; no se puede vivir con tanta delincuencia (...) Aquí no hay Gobierno".

"Mi papá tiene una enfermedad que necesita de tratamientos que son oncológicos y aquí no los hay", agregó.

Esta joven estudiante de Educación pagó 2.500.000 bolívares por su pasaje y alega que le costó "muchísimo" reunir el dinero.

El costo del boleto equivale a 18 salarios mínimos en el país (136.544 bolívares, unos 40 dólares según la tasa de cambio del Sitema de Divisas Complementarias Dicom).

Otra "agencia" de viajes en Caracas cobra los boletos en dólares -en un país donde el Estado tiene el monopolio de las divisas-, y estos deben pagarse a través de transferencia bancaria o en efectivo en la localidad colombiana Cúcuta.

Bajo esta modalidad las personas pueden "apartar" su pasaje en moneda local con 90.000 bolívares (27 dólares) y, una vez que crucen la frontera colombo venezolana, cancelar el resto del boleto.

Así, viajar hasta Bogotá o Medellín tiene un costo de 90 dólares, hasta Quito 150 dólares; 240 hasta Lima, y entre 380 y 525 dólares hasta Santiago de Chile o Buenos Aires.

Y aunque no en plan turístico, los venezolanos recorren Suramérica por vía terrestre en búsqueda de alimentos, salud, seguridad y "un futuro".

La travesía que están dispuestos a recorrer con tal de encontrar las oportunidades que su país no les brinda, oscila entre un día y medio y once días, dependiendo de qué tan al sur quieran llegar.

Esto se debe a la casi inexistente presencia de aerolíneas internacionales en Venezuela porque han cesado sus servicios por deudas del Gobierno, y también a los altos costos de los boletos aéreos de la reducida oferta de destinos que aún quedan.

Por ejemplo, un boleto de Caracas a Bogotá oscila los 3.500.000 de bolívares (25 salarios mínimos, unos 1.040 dólares), y es uno de los pocos destinos que aún se ofertan en moneda local, por lo que su disponibilidad es limitada.

A todas luces, el venezolano de bajos recursos se ve en la necesidad de emigrar por tierra.

Pero no solo ellos toman el riesgo. Extranjeros que llegaron a Venezuela buscando un mejor porvenir también están retornando a sus lugares de origen por la crisis que atraviesa la nación caribeña.

Miguel Vélez llegó a Venezuela proveniente de Ecuador hace 35 años y ahora analiza la posibilidad de ir a su país por unos meses a probar suerte.

Además, ya ha despedido a buena parte de su familia que, aunque muchos nacieron en el país, ahora forman parte del éxodo que vuelve a casa.

Vélez dijo que de un total de 50 parientes, unos 40 ya se han marchado del país caribeño.

María Escalante, comerciante peruana nacionalizada venezolana, se devuelve al Perú a sus 30 años con su hijo de 8 años, con la ventaja de contar ya con legalidad en su estatus migratorio.

Como Escalante y Zerpa, un promedio de 50 personas se movilizan a través de estos terminales improvisados, algunos tres veces a la semana, otros acumulan los pasajeros y parten solo fines de semana, pero todos con destinos suramericanos, más allá de la frontera venezolana.

viernes, 10 de julio de 2015

Razones por las que los venezolanos deciden emigrar a Panamá

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Como se sabe, hoy en día son muchísimos los venezolanos que se encuentran haciendo todo lo posible por buscar otros horizontes, lejos de la tierra que los vio nacer. De hecho, aquí en Panamá conforman una colonia cada día más grande y me imagino que en Estados Unidos, España, Colombia, Chile y otros países ocurre exactamente lo mismo.
Ese éxodo (porque ya no lo llamaría emigración, sino más bien “huida”) obedece a diversos factores, muchos de ellos asociados a la situación-país y otros, obviamente, de carácter personal. En mi caso fue por motivos que, en su momento, plasmé en dos de los primeros post de este blog. Si quieren conocerlos, estos son los vínculos:



Leyendo nuevamente esos artículos y recordando tantas cosas que nos llevaron a mi esposa y a mí a desprendernos de nuestros afectos y de las pocas (pero valiosas en significado) cosas materiales que teníamos, porque la situación en “la patria” cada día era más insostenible; le pregunté a los miembros del grupo de Facebook “Inmigrantes en Panamá” ¿cuáles fueron sus razones para decidir vivir en Panamá?
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Lo primero a tomar en cuenta es que se trató de una pregunta abierta y cada persona aportó su punto de vista, de acuerdo a sus experiencias, expectativas y circunstancias particulares. Sin embargo, y luego de un cuidadoso proceso de clasificación, pude ubicar las respuestas en torno a cinco grandes áreas:

Inseguridad

Este es, de lejos, el principal motivo que lleva a los ciudadanos de la Patria de Bolívar a buscar otro lugar donde echar raíces. Nada más en 2014 en Venezuela murieron de forma violenta 24.980 personas, según cifras de la organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Violencia (OVV).
Ahora bien, más allá de los asesinatos en manos del hampa está el fenómeno de los atracos a “a punta de pistola”, que son la cosa más normal en ese país. Prácticamente todos los días leo a alguien en mi muro de Facebook diciendo que temporalmente está sin celular ya que se lo robaron, sólo por poner un ejemplo.
Digamos que allá se vive en una zozobra total día tras día. Prácticamente todo venezolano ha sido atracado alguna vez en su vida o conoce a alguien que haya sido víctima de la delincuencia. Yo lo he sido en par de ocasiones: la primera fue un robo de auto a mano armada con secuestro incluido (pensé que me matarían, pero luego decidieron dejarme botado en una zona alejada de la ciudad en ropa interior y calcetines), y la segunda vez fue en un local en el que vendía teléfonos celulares, sacaba fotocopias y tenía computadoras con acceso a internet. En esa ocasión llegaron tres hombres a la 1pm armados con pistolas, nos amarraron a todos (había varios clientes) y me vaciaron el negocio. Eso sin contar con la infinidad de oportunidades en las que se metieron a robar en la noche en otro negocio que tenía.
Entiendo que Panamá es un país en el que es posible que alguien te atraque como en cualquier parte del mundo pero, sinceramente, comparado con lo que se vive en Venezuela; hasta El Chorrillo es un paraíso.


Falta de Oportunidades

Según el presidente de la Unión Empresarial del Comercio y los Servicios del estado Zulia (al occidente de Venezuela) en el país han cerrado 77 empresas al día en los últimos 16 años. Eso quiere decir que desde que llegó Hugo Chávez al poder hay 450.000 empresas menos, lo que obviamente se traduce en muchas menos oportunidades.
A eso debemos sumarle el hecho de que crear y poner a funcionar una empresa en Venezuela es una especie de “labor titánica”, en la que puedes tardar más de seis meses para tener todos los trámites al día, y luego te consigues con que los empleados tienen más derechos y facultades de toma de decisiones que los propietarios, pero todas las responsabilidades recaen sobre estos últimos, amén de las dificultades para el acceso a divisas, lo que se traduce en escasez de materia prima, generando un círculo vicioso que simplemente deja a las personas cada día más “a la deriva”, sin posibilidades de planificar un futuro o de buscar crecimiento personal.

Crisis Económica

Bueno, oficialmente Venezuela es el país con mayor inflación del mundo, con un 56,2% en 2013 y 68,5% en 2014, pero en la calle se siente mucho más fuerte. Ese índice macroeconómico es la señal más evidente de que la nación atraviesa una severa crisis, pero no se trata únicamente del aumento “legal” en el precio de los productos y servicios sino que, debido a la terrible escasez a todo nivel (de alimentos, productos de higiene personal, medicinas, automóviles incluyendo repuestos y baterías para los mismos, papel, bombillos, cemento y materiales de construcción y pare usted de contar); se ha creado un mercado negro que abarca prácticamente cualquier cosa que se pueda comprar y, como en todo mercado negro, los precios aumentan exponencialmente con respecto a las cifras oficiales.
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Por ejemplo, la harina de maíz (para las arepas) aumentó su precio regulado de 12 a 19 bolívares el kilo, pero para poder adquirirla a ese precio hay que hacer largas filas o comprarla el día que te toque de acuerdo al último número de tu cédula de identidad, mientras que en el mercado negro se consigue en aproximadamente 40 o 50 bolívares, lo que significa que la inflación es mucho más alta de lo que indica el gobierno.
Otro ejemplo: un kilo de carne de res se consigue en Bs. 500. Si tomamos en cuenta que el salario mínimo (que gana la mayoría de los venezolanos) está en Bs. 5.622, eso significa que costaría aproximadamente el 9% de dicho salario, mientras que en Panamá con un salario mínimo de US$ 600, un kilo de carne en un supermercado cuesta unos 6 dólares, lo que representa el 1%.

Anarquía

La anarquía es una de las cosas que más identifican a Venezuela actualmente, y es que en el país todo el mundo hace lo que le da la gana, literalmente. Por ejemplo, hace algunos días se realizaba el entierro de un motorizado y una pareja, en la que la mujer tenía siete meses de embarazo, que iba en su automóvil al parecer no hizo caso cuando los “cuidadores” del cortejo fúnebre (motorizados también) les prohibieron que los rebasaran y, como decidieron adelantarlos, simplemente los mataron a tiros.
De acuerdo a cifras extraoficiales, el 98% de los asesinatos en Venezuela quedan impunes, por lo que podrán imaginarse lo que ocurre con otras violaciones de la ley como robos, atracos o simplemente pasarse una luz roja. Cada quien hace lo que quiere cuando quiere y como quiere. Se acabó el respeto a los demás. Si alguien llega y pone su carro con la música a todo volumen nadie te defiende, si llamas a la policía ellos te responden que “eso no amerita enviar una unidad”, si le reclamas al abusador, en el mejor de los casos se burlará de ti y le subirá más volumen, en el peor te meterá un tiro por “fastidioso”, así que sí, la anarquía es, con toda razón, uno de los principales motivos por los que los venezolanos emigran a Panamá (y a otros países también).

Falta de calidad de vida

Esta fue la segunda razón esgrimida por los que respondieron, sólo superada por la Inseguridad. Decidí ponerla acá abajo porque considero que esto engloba todo lo anterior. Es decir, al unir violencia, falta de oportunidades, crisis económica y anarquía, obtienes justamente eso, una merma considerable en tu calidad de vida (lo que engloba todo el desastre que se vive actualmente en Venezuela).
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Por ejemplo, una persona que se le dañe la batería de su auto tiene que irse a la distribuidora a hacer fila a las 2 am y esperar sin moverse del sitio hasta las 2 pm para, luego de esa hora, saber si llegó el modelo de batería de su automóvil. En caso negativo, repetir al día siguiente. Mientras tanto, debe estar pendiente de qué día le toca al terminal de su cédula para poder ir al supermercado a ver si consigue leche, jabón en polvo, arroz, aceite, harina de maíz, harina de trigo, jabón para lavar los platos, pañales, champú, toallas sanitarias, jabón de baño, etc.
Si por el contrario, anda en transporte público, entonces está asustado porque no sabe en qué momento van a subir unos delincuentes pistola en mano a robarlos a todos y, mientras esté en la calle, es imposible sacar el celular porque te lo pueden robar.
Eso sin tomar en cuenta que el sueldo no te alcanza y si te toca comprar algo en el mercado negro su precio será el triple de lo establecido por el gobierno. Mientras tanto debes rezar porque con las idas de luz no se dañe la nevera o el aire acondicionado porque, simplemente, repuestos ¡no hay! Y ni hablar de comprar uno nuevo pues un aire de 12.000 BTU podría costar hasta 10 veces un salario mínimo.
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La industria petrolera, el otrora motor del país, está, por lo visto, en franco abandono, vean el estado de los tanques de almacenamiento del Complejo Criogénico de Jose en el estado Anzoátegui, en una foto tomada por mi desde el avión a finales de enero, parecen un pote de pintura cuando queda abierto y se seca, no se si eso es normal, pero sinceramente, pareciera que hace mucho que eso no recibe ningún tipo de mantenimiento.
En el aspecto educativo y de salud la referencia es la decadencia total, universidades y hospitales privados sin presupuesto, sin posibilidades de mantener una planta física aceptable, con médicos y docentes emigrando y, bueno, si tienes la mala suerte de enfermarte, no consigues ni siquiera el medicamento más elemental.
Además de estas cinco respuestas, varias personas argumentaron que emigraron porque “querían hacerlo desde hace años” o por trabajo, ya que la empresa en la que laboran los transfirieron a Panamá e incluso hubo alguien que lo hizo “por amor”, ya que vino a Panamá de vacaciones por 15 días, se enamoró y se quedó aquí. Así que ya ven, no todas las razones para emigrar y venir a vivir en Panamá son negativas
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Pero en resumen, los venezolanos, como dije al principio; no estamos emigrando, estamos huyendo y lo hacemos por motivos bien duros, por situaciones que deben invitarnos a la reflexión para ser cada día más agradecidos con el país que nos recibe y nos da la oportunidad de poner en evidencia lo mejor de nuestro gentilicio y construirnos un futuro mejor, contribuyendo con el desarrollo y fortalecimiento económico del que es ahora nuestro nuevo hogar, que en este caso comienza al llegar al aeropuerto de Tocumen.
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Enrique Vásquez
TOMADO DE:http://www.enriquevasquez.org/razones-por-las-que-los-venezolanos-deciden-vivir-en-panama/