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jueves, 8 de marzo de 2018

Al papa Francisco le preocupa más el clima que la persecución de los cristianos por los islamistas.


Al papa Francisco  le preocupa más el clima que la persecución de los cristianos por los islamistas.
El cambio climático preocupa más a los católicos que la persecución a su fe
 El director de Ayuda a la Iglesia Necesitada ha abundado en la necesidad de que los religiosos conciencien a los fieles de la tremenda gravedad de la persecución a sus hermanos en la fe.
 Los católicos norteamericanos están más preocupados por el cambio climático que por la persecución que sus hermanos en la fe padecen en ingentes lugares del mundo. Así lo revela, al menos, un estudio publicado el pasado 1 de marzo y elaborado por Ayuda a la Iglesia Necesitada (en EEUU) en colaboración con McLaughlin&Associates.
 De esta manera, el sondeo muestra que, a pesar de que son conscientes de la existencia de una severa persecución, los católicos estadounidenses consideran más graves y preocupantes cuestiones tales como el tráfico con seres humanos, el cambio climático, la pobreza y la crisis global de refugiados; cuestiones que, sin duda, gozan de mayor presencia en los medios de comunicación occidentales.



En este sentido, sólo el 49 por ciento de los católicos encuestados está ‘muy preocupado’ por la persecución a los cristianos. Un porcentaje que contrasta con el grado de interés y consternación que despiertan otras realidades: tráfico de seres humanos (72% de los encuestados), pobreza (68%), cambio climático (55%) y crisis de los refugiados (51%).

‘Mayor concienciación’



El director de la sucursal estadounidense de Ayuda a la Iglesia Necesitada, George Marlin, ha reflexionado sobre el estudio y sobre la realidad que éste expresa: ‘Lo que el estudio revela es que existe una necesidad de incrementar el grado de compromiso de los católicos estadounidenses en lo que se refiere a la persecución global contra los cristianos. La cuestión tiene que convertirse en una prioridad’, ha aseverado Marlin.



En esta línea, el director de Ayuda a la Iglesia Necesitada ha abundado en la necesidad de que los religiosos conciencien a los fieles de la tremenda gravedad de la persecución a sus hermanos en la fe: ‘Deseamos que nuestro estudio muestre a los obispos y sacerdotes que los laicos requieren una educación y un liderazgo que les confiera una mayor conciencia de la severidad de la persecución a los cristianos en el mundo’.



Asimismo, Marlin ha arremetido contra los medios de comunicación, que, de acuerdo con él, no conceden al sufrimiento de los cristianos la relevancia que merece: ‘Los cristianos son las víctimas de al menos el 75% de la violencia y opresión por motivos religiosos (…) La dimensión de esta persecución es generalmente ignorada por los medios de comunicación’.

La mayor persecución de la historia



Por su parte, el editor del reciente estudio de Ayuda a la Iglesia Necesitada, John Pontifex, ha expresado su inquietud por el agravamiento de la persecución en los últimos años: ‘En términos de personas implicadas, de la gravedad de los crímenes y de su impacto, podemos decir que la persecución a los cristianos es hoy peor que en cualquier momento de la historia’. Recordemos, a este respecto, que un mínimo de 215 millones de cristianos padece persecución severa.



En consecuencia, Pontifex ha conminado a los gobiernos occidentales a adoptar medidas concretas para ayudar a los cristianos perseguidos: ‘La ONU y los gobiernos occidentales envían calurosos mensajes de apoyo, pero éstos no van acompañados de acciones. Por ejemplo, a los cristianos de Mosul y Nínive que acabaron en Ebril sólo se les dieron lonas, cuando necesitan casas, medicinas y soporte pastoral’, ha sentenciado.



Fuente: Gaceta

martes, 25 de abril de 2017

El Papa comparó los centros de refugiados para musulmanes con los centros de concentración donde se exterminaba a los judíos.



El Papa: "Los centros de refugiados son campos de concentración"




"Parece que los acuerdos internacionales son más importantes que los Derechos Humanos", lamenta Francisco

El tren a ninguna parte para los refugiados en Grecia

El Papa Francisco ha instado este sábado a los Gobiernos de todo el mundo a sacar a los inmigrantes y refugiados de los centros donde se encuentran, argumentando que muchas de estas instalaciones se habían convertido en "campos de concentración".

Así lo ha hecho saber el pontífice durante una visita a la basílica de San Bartolomé de Roma, donde se ha reunido con grupos de inmigrantes antes de relatar su triste visita a un campo de refugiados en la isla griega de Lesbos el año pasado.

Allí, el Papa conoció a un refugiado musulmán que le contó cómo "los terroristas llegaron a nuestro país". Los islamistas habían cortado la garganta de su esposa cristiana porque se negó a arrojar su crucifijo al suelo.

"No sé si logró salir de ese campo de concentración, porque los campos de refugiados --muchos de ellos-- son de concentración debido a la gran cantidad de personas que hay dentro", dijo el Papa.

Francisco elogió a los países que ayudan a los refugiados y les agradeció "por llevar esta carga adicional, porque parece que los acuerdos internacionales son más importantes que los Derechos Humanos".
Fuente: El Mundo

lunes, 13 de marzo de 2017

Papa confiesa que ha dudado de la existencia de Dios

 
El Papa Francisco compartió una entrevista con el semanario alemán ‘Die Zeit’ su experiencia en los temas de crisis de fe. “Yo también conozco esos momentos de vacío”, dijo el pontífice al responder a la pregunta de que si había puesto en duda la existencia de Dios.
El Papa señaló que “las crisis también ofrecen oportunidades de crecimiento” y cualquier fe que no enfrenta periodos de crisis “permanece en un estado infantil”.

Durante la entrevista, la primera ofrecida a un medio de comunicación alemán desde que fue elegido Papa hace casi cuatro años, el líder de la Iglesia Católica se define con un “pecador que comete errores”.
Por otra parte, el Papa Francisco aseguró no se considera una persona especial, sino un fiel común solamente. “No hay que olvidar que cualquier forma de idealización, que un ser humano siempre trae consigo, es una forma de agresión subliminal. Cuando me idealizan, me siento atacado”, dijo.
El Papa también habló sobre los peligros del populismo.
“El populismo es un mal que siempre termina mal, como se ha demostrado en el pasado”, advirtió, añadiendo que tales movimientos políticos siempre tienen la necesidad de la figura de un “mesías” para tener éxito, lo cual, dijo, es incompatible con los valores cristianos.

miércoles, 1 de febrero de 2017

El papa Francisco refuerza la hostilidad antiisraelí de los palestinos



 Por Giulio Meotti


Periodista italiano. Director de Il Foglio. 

"Desgraciadamente, el papado de Francisco se ha viene caracterizando por una larga lista de gestos antiisraelíes que no han ayudado a la causa de la paz que el Santo Padre dice defender"

Las actividades de Mahmud Abás en Roma comenzaron el 14 de enero, con la apertura formal de la embajada palestina en el Vaticano. El presidente palestino, que va por el duodécimo de sus cuatro años de mandato, se reunió entonces con Francisco por tercera vez desde el comienzo del papado de éste, hace cuatro años. El encuentro de alto perfil se produjo en pleno intento palestino de sortear las negociaciones de paz con Israel e internacionalizar el conflicto.

Hace unas semanas, el Consejo de Seguridad de la ONU, por medio de la Resolución 2334, condenó a Israel por sus “asentamientos”; no hizo la menor alusión a los incontables apuñalamientos y atropellos palestinos contra civiles israelíes, y la Administración norteamericana, que había planeado y orquestado la emboscada, se negó, por primera vez en cuarenta años, a vetar una resolución antiisraelí, con lo que Obama se aseguró su aprobación.

El 15 de enero, la cuestión palestina dominó la conferencia de paz organizada por Francia en París. Al abrir la embajada palestina en ese momento crítico de agudizada animosidad antiisraelí, ¿estaba el Papa justificando el intento árabe-palestino de aislar al Estado judío e imponerle mediante la presión internacional unas condiciones de rendición inaceptables?

Desgraciadamente, el papado de Francisco se ha viene caracterizando por una larga lista de gestos antiisraelíes que no han ayudado a la causa de la paz que el Santo Padre dice defender.

Cuando, en 2014, visitó Israel, el Papa fue fotografiado orando ante la barrera de seguridad, que se creó simplemente para frenar la ola de atentados suicidas palestinos contra civiles israelíes. El Papa se situó ante a una pintada que comparaba a los palestinos con los judíos bajo el nazismo. “Belén parece el Gueto de Varsovia”, decía la pintada. Si lo parece, es sólo porque desde que se cedió el control total de la ciudad a la Autoridad Palestina, en 1995, la mayor parte de sus atribulados cristianos ha huido a causa de la persecución musulmana. Antes, Belén tenía una mayoría demográfica cristiana.

Lamentablemente, la homilía que Francisco dio en Belén no exhibía el lenguaje de la paz, sólo críticas a Israel: “¿Somos como María y José, que acogieron a Jesús y cuidaron de él con su amor paterno, o somos como Herodes, que quiere eliminarlo?”. ¿Estaba el Papa, como escribió Caroline Glick, comparando a los israelíes con Herodes, cuando son históricamente los palestinos los que, como Herodes, han querido eliminar a los judíos?

El Papa también se reunió con “refugiados” palestinos, como si la guerra de 1948 fuese la fuente del conflicto entre los dos pueblos, y no el hecho de que los musulmanes hayan desplazado durante siglos a los cristianos y a otros no musulmanes de Persia, el Imperio cristiano Bizantino, el norte de África, el sur de España y la mayor parte de Europa Oriental.

El papa Francisco aceptó después la invitación para visitar –junto a Mohamed Ahmad Husein, el gran muftí de Jerusalén– el Monte del Templo, el lugar más sagrado del judaísmo y también el tercer lugar más sagrado del islam, después de La Meca y Medina. Este es el mismo muftí palestino que justifica el terrorismo contra los israelíes diciendo, entre otras cosas incendiarias: “No llegará la hora de la resurrección hasta que no combatáis a los judíos”.

Un año antes de su visita a la región, el papa Francisco, al dar la bienvenida a los fieles católicos en la Audiencia General en Roma, dijo:

Os pido que recéis por la paz en Oriente Medio: en Siria, en Irak, en Egipto, en el Líbano y en la Tierra Santa, donde nació el Príncipe de la Paz.

¿Tan difícil le resultaba al jefe de la Iglesia Católica pronunciar la palabra Israel, en lugar del aséptico Tierra Santa?

Previamente, cuando visitó la tumba de San Francisco en Asís, el Papa dijo:

Escuchemos el llanto de los que lloran, los que están sufriendo y los que están muriendo a causa de la violencia, el terrorismo o la guerra, en Tierra Santa, tan amada por San Francisco, en Siria, en todo Oriente Medio, en el mundo.

De nuevo, el Papa evitó mencionar nada de judíos israelíes entre las víctimas del terrorismo.
En los días siguientes al comienzo de la devastadora Tercera Intifada contra los civiles israelíes, el Papa llamó a Mahmud Abás “ángel de paz”.  ¿En serio? ¿Un ángel de paz? Según Shmuley Boteach, “Abás se ha pasado la vida asesinando judíos”; financiando la matanza de Múnich de 1972, incitando contra los judíos y glorificando a los terroristas palestinos. El Papa, en resumidas cuentas, elogió a un corrupto defensor de terroristas ya un torturador que ha acabado con cualquier proceso democrático en la Margen Occidental.

En mayo de 2015, el día de la Naqba (Catástrofe) –que conmemora el nacimiento de Israel, cuando cinco países árabes declararon la guerra a Israel para matarlo en su cuna, pero la perdieron–, el papa Francisco dio otra victoria simbólica a los palestinos firmando el tratado por el cual reconocía oficialmente el “Estado de Palestina”.

Durante estos cuatro años, el papa Francisco no ha dejado de levantar importantes barreras en el camino a la paz entre los israelíes y los palestinos; una paz que ha de estar basada en el diálogo, el respeto mutuo y el fin del conflicto. En su lugar, este supuesto hombre de paz ha potenciado la negativa de Abás a negociar con los judíos –los “hermanos mayores” de los cristianos, como los llamó valientemente el papa Juan Pablo II– para acabar con las hostilidades contra ellos. Si este es su concepto de caridad, qué trágica vergüenza.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio